Retratos en blanco y negro inspirados en la estética del cine negro, dominados por calles nocturnas, lluvia constante y luces duras y contrastadas. Una mujer con sombrero fedora y traje a rayas se detiene en el vestíbulo de una gran estación, mientras un hombre espera en una cabina telefónica empapada bajo una solitaria bombilla. Figuras con gardenias blancas y velos de red caminan sobre adoquines mojados, evocando el misterio de los clásicos del noir.