Hielo, escarcha y la tenue luz invernal inundan estas acuarelas frías teñidas de matices rosados, violáceos y dorados. Columnas de humo suben directas hacia la niebla helada de Oimiakón, barcos langosteros reposan en el vaho marino, abetos cubiertos de cencellada se alzan en la ladera y placas de hielo azul flotan bajo cumbres rosáceas.