HEADING FOR THE FINISH LINE Lo que màs sorprendiò a Reed L no fue la sangre de los patos sobre la nieve, sino que le horrorizara màs que la de su hermano cuando lo apuñalò. El rico. El cantante. El ogro. Hasta hacìa poco, ninguno de los dos habìa sabido de la existencia del otro... No importa, èl no le habìa querido ayudar. Atrapado por las deudas, el juego y ese maldito fin del mundo... el asteroide que iba a hacer trizas el planeta sin balada de Aerosmith. Doblemente condenado. Como una gota de sudor sobre la nieve... Corriendo, endemoniado... en su cabeza no habìa ni la màs remota posibilidad de salir con vida. Unos años despuès, en su nueva casa de Marte, acuñò una frase que se hizo legendaria: «Los milagros no existen, existen las leyes de la probabilidad». En los muelles humeantes junto al Hudson, una nave. «The Arch». Solo para multimillonarios. Pero en el planeta rojo necesitaban cocineros... Y, por casualidad, acababa de matar al chef y habìa logrado colarse. Ver mais