En una granja llena de pasto verde y flores silvestres vivía Bamba, un perro golden retriever de orejas largas y corazón gigante. Bamba era curioso, alegre y siempre movía la cola como si tuviera un motorcito escondido. En la misma granja vivía Faraón, un caballo alto y fuerte, de paso elegante y mirada sabia. Aunque parecía muy serio, en el fondo era muy amable y le gustaba contar historias mientras miraba el atardecer. También estaba una gallina muy parlanchina, que pasaba el día caminando de aquí para allá cacareando noticias importantes, como cuándo había maíz fresco o si venía lluvia. Y, por supuesto, no podía faltar Claudieta, la gata negra. Era sigilosa, independiente y le encantaba dormir sobre los fardos de heno al sol. A veces fingía que no le importaba nadie… pero siempre estaba atenta a todo. Un día, la gallina empezó a cacarear muy alterada: —¡Cocó-có! ¡Algo extraño pasa en el granero! Sin pensarlo dos veces, Bamba salió corriendo, Faraón trotó con calma y Claudieta los siguió desde los tejados, sin hacer ruido. Resultó que un pequeño ratoncito se había quedado atrapado entre unas cajas. Bamba movió la cola y sonrió, Faraón empujó con cuidado las cajas y Claudieta, con mucha elegancia, guió al ratoncito hacia la salida. La gallina, orgullosa, anunció la buena acción a toda la granja. Desde ese día, los cuatro se convirtieron en un equipo inseparable. Y así, entre risas, siestas al sol y aventuras inesperadas, la granja se llenó de amistad y alegría… gracias a Mehr sehen