Imagina un claro escondido en medio de un bosque mágico, donde la luz del sol entra suavemente entre las hojas y pinta el suelo con tonos dorados y verdes. La hierba es suave y brillante, como si estuviera cubierta de diminutas gotas de rocío que reflejan todos los colores. En el centro del claro, hay un pequeño dragón morado, del tamaño de un gato. Sus escamas brillan con tonos violetas y lilas, y cuando se mueve, parecen cambiar de color como si tuvieran luz propia. Tiene alas pequeñas y delicadas, casi transparentes, y unos ojitos curiosos llenos de alegría. De vez en cuando, suelta pequeñas chispitas de humo brillante en lugar de fuego. A su lado está un hada diminuta, que en realidad es una humana con alas. Tiene alas grandes y luminosas que mezclan colores verde, azul y morado. Su vestido parece hecho de pétalos y hojas, y deja un rastro de polvo brillante cada vez que se mueve. El hada tiene el pelo marrón con reflejos rubio suave que brillan con la luz del bosque, y unos ojos verdes intensos que parecen iluminarse cuando sonríe. Es de figura delgada y ligera, lo que le permite moverse con gran agilidad entre el aire y la hierba. Su risa es suave, como campanillas. Están jugando juntos a atrapar luces mágicas: pequeñas bolitas flotantes que parecen luciérnagas de colores. El dragón intenta alcanzarlas saltando torpemente y batiendo sus alitas, mientras el hada vuela ágilmente a su alrededor, guiando las luces y riendo. A veces, el dragón se tropieza con la hierba y Mehr sehen