Para este altar, he elegido honrar a mi querida bisabuela Merced o como todos la conocian con carino Meche. En vida, Meche fue una gran mujer alegre con una risa contagiosa, trabajadora, llena de mucho amor y una persona generosa que siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás. Merced no solo fue una bisabuela sino también fue una gran abuela y esposa. Meche era una mujer muy fuerte que nunca se rindió ante cualquier adversidad. Era conocida por su amor por el baile, algo que siempre le traía alegría y además era increíblemente trabajadora siempre poniendo manos para ayudar, ya fuera en el campo o en casa. Su amabilidad y espíritu gentil la convirtieron en un faro de luz en la comunidad, y su sonrisa era suficiente para alegrar el día de cualquiera. Siempre encontraba tiempo para bailar, ya fuera en una fiesta familiar o simplemente al ritmo de la música que sonaba en la radio. Además, Meche también era una persona extremadamente amigable, siempre dispuesta a escuchar y ofrecer su consejo, y su alegría de vivir era algo que se notaba en todo lo que hacía, nunca dejó de mostrar su amor y generosidad. Hoy, al levantar este altar en su honor, recordamos su alegría, su fuerza, su generosidad y su amor. Meche no solo fue una gran bisabuela, sino una gran mujer, cuyo espíritu sigue vivo en todos nosotros. Su sonrisa y su luz brillante, siempre la llevaremos en el corazón, agradecidos por todo lo que nos enseñó y por el amor que nos brindó. Que su alma descanse en paz, rodeada de Mehr sehen