Descendieron despacio, y pronto se hallaron en una caverna cubierta de musgos que brillaban con luz propia. En el centro, dormía una criatura jamás vista por los ojos de los elfos: un ser alado, envuelto en hojas secas y plata líquida. Tenía cabeza felina, cuerpo de ciervo y alas de cristal, como si el otoño hubiera tejido una bestia con sus últimos colores. Mehr sehen