En el borde del bosque, donde la niebla parecía respirar, vivía un niño llamado Juan. Cada tarde llevaba una linterna oxidada y un cuaderno azul. Decía que los árboles susurraban historias antiguas, y él las copiaba antes de que el viento las borrara. Una noche, la luz parpadeó y el murmullo se volvió claro: el bosque estaba perdiendo memoria. Juan apoyó la mano en la tierra húmeda y prometió recordar por él. Desde entonces, escribió sin descanso. Cuando la niebla volvió a callar, los árboles ya no temblaban; sabían que alguien guardaba su voz para siempre. Mehr sehen